Ciudad Victoria, Tamaulipas / Jordan Espinosa.- Francisco Javier Amaro Hernández, quien tiene este oficio desde hace 37 años, dijo que los materiales siempre se incrementan año con año, pero desde la pandemia y la guerra en Ucrania ha sido alarmante.
Debido a estos precios, los trabajos y proyectos son mínimos, lo que afectó sus ingresos, por lo que ahora debe realizar trabajos de albañilería y otras actividades para llegar a fin de mes.
“El marco metálico de una puerta que antes costaba 150 ahorita cuesta 300, una chapa de 100 pasó a 250 pesos, las pijas costaban 30 centavos, ahora cuestan un peso y todo esto hace que la gente no construya, y pues no hay chamba”.
Recordó que antes de la pandemia continuamente solicitaban su servicio para proyectos grandes como techumbres, carretones de tacos, puertas y hasta cuadriláteros desarmables.
“Ahorita me sale de trabajo dos diarios, pero son pequeños de soldar una puerta rota, de reparar un techo caído, de poner unas pijas o hacer algunos puntos de soldadura, y eso, pues te deja para comer, pero nada más”.
Por tal motivo, muchas veces ha tenido que recurrir con sus clientes a chatarrerías o compras de fierro viejo para de esta forma ahorrarse hasta 50 por ciento del gasto del material.
“Hace poco fuimos a comprar unos ángulos en 300 pesos a Quintanilla en el fierro viejo, solamente había que pintarlos y soldar, si los comprábamos nuevos eran alrededor de 700 pesos, más la soldadura, lijas y pintura, el precio aumenta y no completo el cliente”.
Dio conocer que por la guerra y el COVID-19 se dejaron de producir los materiales de acero, aumentando su precio, algo continúa a pesar de que ya terminó la pandemia.






















