Las lluvias recientes en Matamoros han causado una caída significativa en las ventas de los restaurantes —con una disminución de hasta el 50 %—. Los días lluviosos o con amenazas de tormenta resultan perjudiciales para este sector, según Juan Enrique Delgado Blanco, presidente de la Canirac Matamoros.
A pesar de este impacto negativo, Delgado Blanco destacó que las lluvias son una bendición, especialmente tras la sequía severa que ha afectado al país. Explicó que —aunque la gente prefiere quedarse en casa durante las lluvias— a largo plazo, estas precipitaciones benefician a la agricultura —lo que podría reducir los precios de los productos básicos—.
Recientemente, los precios de alimentos esenciales como el cilantro y la cebolla han aumentado debido a la sequía. Delgado Blanco comentó que, debido a la escasez, los precios de estos productos se han disparado. Por ejemplo, el cilantro ahora cuesta 50 pesos; el aguacate, 120 pesos; ambos productos fundamentales en la cocina diaria.
Sin embargo, estos aumentos en el costo de los ingredientes no se pueden trasladar directamente a los platillos del menú. Delgado Blanco subrayó que elevar los precios de los platillos podría ahuyentar a los clientes, por lo que los restauranteros deben absorber estos costos adicionales. Añadió que ya están enfrentando dificultades para mantener a sus clientes habituales —por lo que cualquier incremento en los precios podría empeorar la situación—.
Aunque las lluvias recientes traen consigo ciertos beneficios a largo plazo, la industria restaurantera de Matamoros enfrenta desafíos inmediatos significativos debido a la disminución en las ventas y el aumento en los costos de los productos básicos. Los restauranteros esperan que los efectos positivos de la lluvia —como la reducción en los precios de los alimentos— lleguen pronto para aliviar la carga financiera que actualmente soportan.























