En Tamaulipas, las grandes plantas desalinizadoras ya no serán necesarias. En su lugar, el estado apostará por módulos desalinizadores más pequeños y manejables para emergencias hídricas. Esta decisión se anunció de forma reciente y trae consigo un cambio significativo en la gestión del agua.
El secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, Raúl Quiroga Álvarez, confirmó la cancelación del proyecto de grandes plantas desalinizadoras en la zona sur de Tamaulipas. Según explicó, la urgencia que impulsaba estas instalaciones ya no existe. Sin embargo, reconoció la importancia de contar con pequeños módulos desalinizadores que puedan activarse en situaciones de emergencia.
Durante su anuncio, Quiroga Álvarez señaló que los pequeños módulos desalinizadores son una opción viable y recomendable para el estado. Estos módulos permitirán al gobierno reaccionar rápidamente cuando comunidades enteras se queden sin agua.
Módulos desalinizadores para cuando sea necesario
El secretario subrayó el esfuerzo del gobierno estatal para manejar la reciente crisis hídrica en la zona sur. A pesar de que las 42 mil hectáreas del sistema lagunario se secaron hace poco más de dos meses y medio, se logró suministrar agua a la población utilizando solo el 1 % de la capacidad máxima del sistema.
“Fue un ejercicio extraordinario de eficiencia en el uso del agua y acciones de ingeniería hidráulica” —mencionó el funcionario—. Con tan solo el 1 % del sistema en funcionamiento, lograron mantener el suministro de agua para todos.
Quiroga Álvarez recordó que la administración anterior —en 2021— realizó trabajos inadecuados en el sistema lagunario. Estas acciones resultaron en la salinización del agua, que a pesar de ser distribuida a la zona conurbada, no debería haber sucedido.
“Nunca antes habíamos enfrentado una situación como la de 2021, donde la salinidad del sistema lagunario alcanzó niveles críticos” —comentó—. En esa ocasión, el agua del mar entró al sistema lagunario y se suministró agua salada a la zona metropolitana, a pesar de que había una cantidad considerable de agua dulce accesible.
Tamaulipas se adapta a las nuevas necesidades hídricas de la región; al optar por módulos desalinizadores más pequeños, el estado se prepara para responder de manera rápida y eficiente a futuras emergencias de agua. Esta medida no solo asegura el suministro, sino que también optimiza los recursos disponibles, garantizando una gestión hídrica más sostenible y efectiva para sus habitantes.























