La Estrategia Nacional de Seguridad presentada ayer por el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, representa un cambio respecto de la inacción que en la materia hubo el sexenio pasado y parte de la premisa de que existe un problema que se debe resolver capturando a quienes generan la violencia, consideraron especialistas.
Entrevistados por separado, coincidieron en que uno de los aspectos más destacados es concentrar los esfuerzos para atender las zonas del país que registran los mayores niveles de violencia, enfocándose en la desarticulación de las organizaciones criminales y en la atención de las causas que generan el fenómeno delictivo.
“Desde mi perspectiva hay algunos aciertos, el primero es el centrarse en la focalización tanto de entornos geográficos, aquellas regiones o municipios más conflictivos, así como el destinar los esfuerzos del Estado mexicano hacia los objetivos que están generando la violencia, sean estas organizaciones delictivas o personas”, indicó Mario Arroyo, maestro en Política Criminológica por la Universidad de Londres.
La estrategia presentada en Palacio Nacional contempla la instrumentación de cuatro ejes: uno, atención a las causas, enfocado en reducir la pobreza y la desigualdad; dos, fortalecimiento de la Guardia Nacional, aprovechar su despliegue de 130 mil elementos; tres, fortalecer la Inteligencia y la Investigación con la creación de un sistema nacional que aproveche la información civil y militar; y cuatro, coordinación con las fiscalías y las policías locales.
Carlos Mendoza, consultor en Seguridad Pública y Prevención del Delito indicó que el documento presentado toma en consideración aspectos que son de sentido común, pero que durante seis años fueron abandonados bajo una lógica de que no había que combatir al crimen para no generar más violencia.
“Lo primero a destacar es que hay una aceptación de que hay un problema, lo segundo, la estrategia reconoce que debe haber coordinación para poder potenciar las capacidades de cada una de las instituciones de acuerdo con sus responsabilidades, con su capacidad de fuerza y, por supuesto, con el orden de gobierno al que responden”, señaló.
Javier Oliva, catedrático en la UNAM y del Colegio de Defensa Nacional, dijo que habrá que esperar la implementación de la estrategia para evaluar sus resultados, pero que el documento contempla aspectos importantes como el reforzamiento del uso de la inteligencia y del control de los penales.
También destacó el perfil de García Harfuch, quien fue jefe de la Policía en la Ciudad de México, y de algunos integrantes de su equipo.
“¿Qué me parece positivo? Primero, que el Secretario y su equipo son policías profesionales, es decir, que se han dedicado a las áreas de la seguridad pública, sea a nivel federal o de la Ciudad de México. Esto nos aleja de funcionarios improvisados en áreas clave de seguridad pública”, señaló.























