Con el fin de proteger a aquellos que no pueden expresarse, han entregado una propuesta al Congreso de Tamaulipas. La agrupación animalista, con más de dos décadas de activismo por los derechos de los animales, está recolectando firmas para impedir el retorno de las corridas de toros a Tamaulipas y ya ha presentado una iniciativa en el Congreso estatal para evitarlo.
“Consideramos que este tipo de espectáculos promueven la violencia y faltan al respeto a la mayoría de los ciudadanos, que buscamos entretenimiento sano, donde no se violenten a ningún ser vivo”.

En una publicación en redes sociales, afirmaron que el diálogo y la vía legal son la única forma de alcanzar un acuerdo. Así, se dejarían atrás estas prácticas originadas en la Edad de Bronce, conocidas hoy como la “corrida de toros”, fiesta surgida en España en el siglo XII, donde el toro sufre estrés, dolor físico y, finalmente, la muerte para el disfrute de unos pocos.
“Creemos, que la forma correcta de luchar por los derechos de los animales, es por la vía del diálogo y mediante la ley y las autoridades correspondientes, por ello, estamos recolectando firmas, pero no deseamos que este movimiento, sea politizado o utilizado con otros fines”.
Pidieron además que se eviten las confusiones con noticias falsas, que solo politizan su causa, siempre genuina y sin ánimo de lucro.
“Respetamos cualquier tipo de manifestación, pero nosotros no estamos organizando ninguna marcha, plantón o cierre de instituciones”.
En una corrida de toros, debilitan sustancialmente a cada toro mediante abuso físico y psicológico antes de iniciar el evento. Prácticas habituales incluyen golpear al toro, administrarle tranquilizantes y laxantes, frotar sus ojos con petróleo para nublar su visión y colgarle peso alrededor del cuello. El objetivo es agotar sus fuerzas para que los toreros puedan acabar con ellos en el ruedo.
Durante los tres actos principales de la lidia, el toro es atormentado y apuñalado repetidamente en el cuello. El acto final culmina con el matador clavando su espada entre los omóplatos del toro, buscando cortar la médula espinal. Al toro, paralizado pero posiblemente aún consciente, se le cortan las orejas y la cola, y se declara la victoria.























