Con el rostro cansado y una mirada que refleja historias complicadas, Don Efraín López Arévalo, de 60 años, llegó al refugio temporal de Tampico.
Este hombre, originario de Chiapas, dejó atrás su hogar debido a la violencia de la delincuencia organizada, que lo despojó de sus tierras. Buscando una nueva oportunidad de vida, ahora se encuentra en el sur de Tamaulipas.
Fue durante el mes de noviembre del año pasado, cuando Efraín decidió abandonar su comunidad Chulum de Palmas, en el municipio de Tila, Chiapas.
Por consiguiente, viajó acompañado de su hija, quien enfrenta un diagnóstico de cáncer. Sin embargo, la semana pasada, ella y su esposo emprendieron un nuevo camino hacia Tijuana, con la esperanza de cruzar a Estados Unidos.
Por su parte, Don Efraín decidió quedarse en Tampico, enfrentando la soledad, sin un techo fijo ni familia cercana.
“Nos venimos porque los cárteles nos están despojando de nuestras tierras. Muchos se van a Guatemala; yo decidí venirme a Tampico, soy mexicano. Estoy en una situación con una de mis hijas, que tiene cáncer. Vino su marido y se la acaba de llevar a la frontera a Tijuana. Yo me quedé solo aquí, pero vengo a echarle ganas”, comentó mientras intentaba calentar sus manos del frío.
Don Efraín López Arévalo mantiene la esperanza puesta en volver a reconstruir su vida
Durante los 70 días que lleva en Tampico, Efraín dormía en la Central de Autobuses, donde un vigilante le recomendó el refugio temporal. Ahora, sentado en una de las sillas del albergue ubicado en las antiguas oficinas del Instituto Nacional de Migración, comparte su deseo de reconstruir su vida:
“Llegué aquí, no tengo a nadie. Yo quiero establecerme, buscar un trabajo, un lugar fijo donde estar. Es una necesidad que tengo hoy en día”, expresó en un tono bajo y pausado.
Asimismo, en su tierra natal, Chiapas, trabajaba en el corte de café y maíz, y cuando no había cosecha. Buscaba empleo como pintor automotriz o soldador en Villahermosa, Tabasco.
Por ahora, Don Efraín tiene un techo, comida caliente y atención médica gracias al refugio habilitado por el ayuntamiento de Tampico para proteger a quienes no tienen hogar durante el frente frío número 21.
Sin embargo, sabe que estos servicios son temporales y que pronto tendrá que regresar a las calles, — confiando en la calidez humana de esta ciudad para seguir adelante — .
Por Rufino Aguilera























