Con velas y antorchas en mano, cientos de argentinos se reunieron la noche del viernes en Buenos Aires para marchar hasta la Catedral Metropolitana, donde el Papa Francisco ejerció como arzobispo. Bajo el lema “amor con amor se paga”, los fieles expresaron su gratitud y elevaron oraciones por la recuperación del Pontífice, quien enfrenta problemas de salud.
La movilización recorrió cinco cuadras hasta la Plaza de Mayo, en un ambiente solemne y silencioso, sin cánticos ni consignas, una imagen distinta a las habituales manifestaciones porteñas.
¿Por qué los argentinos marcharon por el Papa Francisco en Buenos Aires?
Para los asistentes, la marcha fue una forma de agradecer la labor del Papa a favor de los sectores más desprotegidos.
“Desde que (Jorge Mario) Bergoglio asumió como papa, pudo hacer visible a los invisibles, a aquellos trabajadores pobres, precarizados, cartoneros, no solo de Argentina, sino del mundo”, expresó Laura Cibelli, de 47 años.
La procesión, compuesta principalmente por fieles de organizaciones sociales y sindicatos. Estuvo encabezada por una camioneta que reproducía una homilía de Francisco en Bolivia en 2015, donde criticaba la injusticia social.
“Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos y tampoco lo aguanta la Tierra”, se escuchó a través de los altavoces.
La marcha culminó con la colocación de velas en la Plaza de Mayo, frente a un cartel con el lema “amor con amor se paga”. Frase propuesta por Juan Grabois, dirigente social cercano al Papa y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).
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El estado de salud de Francisco, hospitalizado desde el 14 de febrero por una bronquitis que derivó en neumonía bilateral, sigue siendo “complejo”, según el Vaticano. Aunque el viernes se reportó estable, el Pontífice de 87 años ha sufrido altibajos, incluyendo dos episodios recientes de insuficiencia respiratoria aguda.
Durante la procesión, dos hombres portaron un palanquín con una estatuilla de la Virgen, en señal de súplica por su salud.
“Lo necesitamos acá. Le pedimos a Dios que lo deje con nosotros unos años más”, expresó Gabriel Duna, un peregrino de 58 años.
La vigilia concluyó con una misa multitudinaria en la Catedral Metropolitana, donde Francisco sirvió como arzobispo entre 1998 y 2013.
“Ese sentido de la fe de pedir por el papa, de pedirle a Dios, casi interpelándole a Dios, que queremos que el papa esté un tiempo más en la Iglesia”, expresó en su sermón el padre Alejandro Russo.
Al final, el ambiente de recogimiento se transformó en una manifestación de fervor. Entre aplausos y cánticos, la multitud coreó “Francisco, Francisco…”, reafirmando su deseo de que el Papa continúe su misión.























