Frente al edificio de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas, Dulce Rosalía Silva Aranda alzó la voz entre el dolor y la impotencia. Acompañada por sus familiares, exigió justicia por la muerte de su esposo, Andrés Jiménez, el motociclista atropellado en Los Troncones el sábado 22 de marzo.
Con lágrimas en los ojos, compartió cómo su pareja de 25 años acababa de salir de trabajar cuando ocurrió la tragedia.
“Yo alcancé a hablar con él y me dijo ‘amor, ya voy para allá, para que me hagas de cenar’ y le dije ‘sí amor, aquí te veo’, supe nada de él”.
El accidente ocurrió cerca de las 9 de la noche, a solo seis cuadras de su casa, en la entrada al río Los Troncones, en el Ejido La Libertad. Iba camino a casa, pero nunca llegó.

Según testigos, el conductor del auto implicado en el motociclista atropellado en Los Troncones —un Malibu negro— manejaba en aparente estado de ebriedad. Aunque se cuenta con el número de placas, aún no hay detenidos.
Dulce relató que el responsable huyó del lugar sin ofrecer ayuda, dejando a Andrés tirado en el camino.
“Están las pruebas, ya hay cámaras allá y todo. ¿Por qué no hacen su trabajo?, ¿por qué no detienen a la persona, si hay muchas pruebas? Ahora, como le digo, los testigos dicen el fulano, nada más, se bajó con sus cervezas allá con los tacos, y ni siquiera se acercó a ver cómo estaba él y auxiliarlo”.
Lamentó que, pese a la evidencia, el caso no ha avanzado. La respuesta del Ministerio Público fue que tienen demasiado trabajo pendiente.
“Él ya no va a estar para mis hijas, ya no va a estar su papá”.
Por Lupita Domínguez González























