El papa Francisco continúa su recuperación en el hospital tras una neumonía, y mientras tanto, delega cada vez más funciones a los cardenales. Algo que ha puesto sobre la mesa sobre el futuro de su papado, tanto en el corto como en el largo plazo.
Este sábado, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, tomó su lugar para presidir una misa de un grupo antiaborto. El domingo, será el turno del cardenal Michael Czerny, quien celebrará una misa del Año Santo para voluntarios.
Aunque Francisco sigue consciente y trabajando desde el hospital, la delegación de funciones ha llevado a especulaciones sobre su continuidad en el cargo. Sus médicos han informado que su estado de salud ha mostrado una “mejora gradual y leve”. Sin embargo, —la incertidumbre persiste—, sobre todo porque el pontífice ha hablado en varias ocasiones sobre la posibilidad de renunciar.
Su visión sobre la renuncia papal
Francisco ha reflexionado públicamente sobre la renuncia de su predecesor, Benedicto XVI, y cómo cambió la percepción de la jubilación en el papado.
En sus memorias publicadas en 2024, Vida: Mi historia a través de la historia, relató cómo recibió la noticia de la renuncia de Benedicto en 2013, mientras aún era arzobispo en Buenos Aires.
“Por un momento quedé paralizado. Apenas podía creer lo que estaba escuchando”, escribió. “Esta era una noticia que nunca había esperado recibir en mi vida: la renuncia de un papa era inimaginable, aunque estaba prevista en el derecho canónico. En los primeros momentos, me dije a mí mismo: ‘Debo haber entendido mal, no es posible’. Pero luego comprendí que Benedicto seguramente había meditado y orado durante mucho tiempo antes de tomar esta valiente y histórica decisión. Ante su fuerza decreciente, se dio cuenta de que el único elemento insustituible en la Iglesia es el Espíritu Santo, y el único Señor es Jesucristo. Por eso fue un gran papa, humilde y sincero, que amó a la Iglesia hasta el final”.
Durante la década en la que ambos convivieron en el Vaticano, Francisco elogió en varias ocasiones la valentía de Benedicto y reconoció que su decisión había abierto la puerta para que futuros papas consideraran la posibilidad de renunciar.
Papa Francisco delega funciones ¿Piensa renunciar?
En 2022, Francisco reveló en una entrevista con el diario ABC de España que, poco después de ser elegido, redactó una carta de renuncia en caso de que una enfermedad le impidiera continuar con su labor.
Sin embargo, el documento no se ha hecho público, y persisten dudas sobre qué tipo de impedimento médico podría activar su dimisión. El derecho canónico no establece un procedimiento para el caso de que un papa quede permanentemente incapacitado, y los expertos en derecho eclesiástico no se ponen de acuerdo sobre si una carta de renuncia anticipada tendría validez.
El canon 332.2 señala que la renuncia de un papa debe ser libre y manifestarse de forma adecuada, pero no necesita ser aceptada por nadie.
El año pasado, Francisco reiteró que esa posibilidad sigue siendo remota.
“Pero esta es, repito, una posibilidad lejana, porque realmente no tengo ninguna causa, lo suficientemente seria, como para pensar en renunciar”, dijo. “Algunas personas pueden haber esperado que tarde o temprano, quizás después de una estancia en el hospital, pudiera hacer un anuncio de ese tipo, pero no hay riesgo de ello: Gracias a Dios, gozo de buena salud, y como he dicho, hay muchos proyectos por llevar a cabo, si Dios quiere”.
¿Cambió su postura tras la muerte de Benedicto?
El fallecimiento de Benedicto XVI el 31 de diciembre de 2022 marcó un punto de inflexión en la visión de Francisco sobre la renuncia papal.
En una entrevista con The Associated Press, reconoció que su predecesor había allanado el camino para que otros papas pudieran retirarse. Incluso mencionó que, de hacerlo, viviría en una casa para sacerdotes jubilados en Roma y adoptaría el título de “obispo emérito de Roma”, en lugar de “papa emérito”.
Sin embargo, semanas después, su postura pareció endurecerse. En una conversación con sacerdotes congoleños y sursudaneses, mostró preocupación por la posibilidad de que las renuncias se volvieran una norma en la Iglesia.
“Lo hice en caso de que tenga algún problema de salud que me impida ejercer mi ministerio y no esté completamente consciente para renunciar”, explicó, según comentarios recogidos por la revista jesuita La Civiltà Cattolica.
“Sin embargo, esto no significa que los papas que renuncian deban convertirse, digamos, en una ‘moda’, o en algo normal. Benedicto tuvo el coraje de hacerlo porque no se sentía capaz de continuar debido a su salud. Yo, por el momento, no tengo eso en mi agenda. Creo que el ministerio del papa es ad vitam (para toda la vida). No veo razón por la cual no deba ser así. El ministerio de los grandes patriarcas es siempre para toda la vida. Y la tradición histórica es importante”.
Y con un tono irónico, cerró el tema con una frase que dejó entrever su molestia ante los rumores sobre su posible renuncia:
“Si, por otro lado, escuchamos bien los rumores, ¡entonces deberíamos cambiar de papa cada seis meses!”.
Por ahora, Francisco sigue en el hospital y las especulaciones sobre su futuro continúan. Mientras tanto, ha dejado claro que, salvo una causa grave, no tiene intención de seguir los pasos de Benedicto.
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