En Ciudad Victoria, el obispo Óscar Efraín Tamez Villarreal dejó claro que la música cristiana católica ―sin importar el estilo― tiene un lugar en la Iglesia si transmite un mensaje de fe.
“Toda la música que se utilice para evangelizar es bienvenida, no importa qué género sea, mientras hable de la palabra de Dios, es algo que sirve para evangelizar”.
Esta visión busca conectar con los jóvenes a través de los sonidos que les resultan familiares. Incluso si se trata de corridos tumbados cristianos, el obispo ve valor en el mensaje, más allá del ritmo o el estilo.
“Hoy así podemos llegar a más gente, a los jóvenes, y si les gusta diversa música, está bien”.
Pese a que dijo no estar familiarizado con agrupaciones como Grupo Adonay, Tamez Villarreal insistió en que lo importante es el contenido que se transmite. Esta apertura quedó reflejada durante la celebración por los 60 años de la diócesis, donde se realizaron conciertos y actividades de evangelización.
Por su parte, uno de los momentos más destacados fue el evento con el grupo “Cielo Abierto”, que reunió a unas cuatro mil personas en el Parque de Béisbol Praxedis Balboa con música cristiana católica. “Cielo Abierto”, de origen internacional, mezcla canto, música y predicación para llevar el Evangelio a grandes públicos. También presentaron una versión para niños, “Cielo Abierto Kids”, con canciones y recursos visuales adaptados a los más pequeños.
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Asimismo, en la diócesis se fortalece la formación musical con la Escuela Diocesana de Música Litúrgica, que prepara a agentes pastorales para animar las celebraciones con cantos dignos y adecuados.
Por Jordan Espinosa























