Aunque las campañas electorales para elegir ministros, jueces y magistrados concluyeron el miércoles, el ánimo ciudadano no parece haber cambiado mucho. Así lo revela un estudio reciente de la consultora Integralia, que destaca que aún “persiste el desinterés ciudadano” rumbo a la elección judicial de este domingo 1 de junio.
El informe señala que, pese a los esfuerzos de difusión, las campañas no lograron conectar del todo con la población.
“Aunque hay un sentimiento positivo sobre la elección judicial, persiste el desinterés en las campañas”, expone el documento.

Elección judicial en México 2025 enfrenta baja participación e interés ciudadano
Integralia observa que, si bien muchos ciudadanos valoran positivamente el hecho de poder elegir autoridades judiciales, la atención mediática y el interés general han sido bajos. Además, las campañas digitales no generaron un impacto significativo en la intención de voto.
“La votación será más bien consecuencia de la movilización electoral”, advierte el informe.
Aunque más personas conocieron la fecha de la elección —el conocimiento pasó de 34 por ciento en abril a 54 por ciento en mayo, según datos de El Financiero—, pocos conocen aún los nombres y perfiles de las candidaturas.
“La premura con la que se implementó la elección, la falta de eventos públicos masivos y personas que en su mayoría no aparecían en la agenda pública, provocaron que la mayoría de las candidaturas sean desconocidas entre el electorado”, concluye el estudio.
La consultora también detectó que el desinterés puede estar relacionado con la complejidad del proceso: hay demasiados cargos y candidaturas por elegir.
“Tomando como ejemplo la Ciudad de México, en promedio, cada votante deberá elegir 51 cargos de entre 293 candidaturas”, señala el documento.
Esta complejidad advierte Integralia, podría traducirse en un alto número de votos nulos y una baja participación ciudadana.
El estudio también hace una advertencia delicada:
“Será la elección con mayor proporción de voto movilizado e inducido”, se afirma.
“La baja participación que se anticipa. También la complejidad de las boletas y el gran número de cargos, es el entorno propicio para que la mayoría de los votantes acuda por presión o compra y con ‘acordeón’. Esto para escribir los números dictados por partidos y gobiernos. Esto rompe con uno de los principios de las elecciones democráticas: el voto libre”, concluye el análisis.























