La llamada “Ley Propina” en Matamoros ha causado preocupación entre los restauranteros, quienes advierten que es prácticamente imposible regular un ingreso tan irregular como el que reciben los meseros.
Pablo Reyna Quiroga, ex presidente de Canirac y actual analista financiero, explicó que este tipo de iniciativas como la Ley Propina en Matamoros suenan bien en el papel, pero son muy difíciles de aplicar en la realidad.
“El problema es que no es un ingreso que genere la empresa, es una cantidad que otorga el comensal por el servicio que presta el mesero y que depende de una relación entre ambos; el mesero lo que hace es dar un mejor servicio, echarle ganas, quedar ahora sí que acorde al servicio que el cliente está esperando.
El empresario señaló que, como este dinero lo entrega directamente el cliente, los restauranteros no tienen forma de conocer el monto exacto que recibe cada trabajador día a día. También comentó que en algunos establecimientos, ese dinero se reparte de forma equitativa entre meseros o con otros integrantes del equipo. Lo cual hace aún más complicada su fiscalización.
“Lo que busca el gobierno es regular esos ingresos para que puedan ser fiscalizados y darse cuenta qué tanto puede un mesero ingresar, pero insistimos, no hay un mecanismo para la regulación de ese ingreso”.
Reyna explicó que solo pueden medir la propina que los clientes dejan al pagar con tarjeta. De esta forma, sí se registra en el sistema del restaurante.
“Por ejemplo, en Estados Unidos o en otros países, lo que hace el mismo restaurante es que te sugiere la propina, no es obligatoria, tú lo pones y ahí se asigna al mesero que se solicitó el servicio directamente con el comensal. Entonces, ese mesero recibe ese ingreso directamente, pero no es un ingreso que lo haya propiciado el restaurante”.
En ese escenario, dijo, la autoridad puede identificar cuánto gana el mesero y decidir qué parte debe retenerse como impuesto. Sin embargo, en México, ese tipo de control aún es muy limitado.
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Por Jorge Capetillo























