¿Y el banquito, apá? Muchos trabajadores se preguntan por qué, después del 17 de junio, su patrón no ha cumplido con lo prometido: un asiento digno para descansar en horarios de trabajo. Aunque desde hace meses se hablaba de la Ley Silla, en más de una empresa no ha llegado ni la sombra de una banca para los trabajadores. Pero, ¿qué está pasando? ¿No que ya era obligatorio?
Resulta que, aunque el decreto fue publicado desde el 19 de diciembre de 2024, lo cierto es que apenas empieza a tomar forma en serio. Ese día se activó la cuenta regresiva para hacerla válida, y aunque el primer plazo terminó el 17 de junio de 2025, hay trucos legales que permiten retrasar su aplicación.
¿Entonces hasta cuándo sí es obligación la Ley Silla?
Pues bien. El documento oficial dice que después del 17 de junio hay 30 días más para que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) publique las reglas claras: un reglamento técnico de la Ley Silla para los trabajadores, que señale los riesgos de estar muchas horas de pie. Así como lo que las empresas deben considerar para que sus trabajadores puedan sentarse. Con base en ese documento, cada patrón deberá armar su propio reglamento interno.
Pero ahí no acaba el cuento. También se otorgaron 180 días naturales para que las empresas hagan ajustes, presenten su protocolo y se pongan al día con la ley. Con ese plazo extra, la verdadera aplicación puede postergarse hasta diciembre.
¿Y si no cumplen?
Como suele suceder, el incumplimiento de la Ley Silla para los trabajadores tiene su castigo. Si una empresa ignora esta obligación, puede recibir una sanción que va desde 250 hasta 2,500 UMAs, o sea, hasta 282,850 pesos.
¿De dónde salió esta ley?
La Ley Silla fue propuesta en septiembre de 2023 por el partido Movimiento Ciudadano, desde el Senado para los trabajadores. Pero, como muchas otras iniciativas, pasó un buen rato olvidada en el Congreso. No fue sino hasta diciembre de 2024 que se armó el acuerdo político necesario para aprobarla y arrancar su aplicación formal. Así que, si tu jefe aún no te da asiento, no es que esté evadiendo la ley (todavía). Quizá solo está esperando el último minuto para cumplirla.























