Con una taza de café y muchas ganas de sumar. La Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Ciudad Victoria organizó este martes una reunión con empresarios locales para invitarlos a formar parte de su comunidad. Al frente del evento de afiliación para la CANACO de Ciudad Victoria, estuvo su presidente, Federico González, quien encabezó la jornada en la sede de la delegación.
El encuentro, nombrado “Café con Empresarios”, fue impulsado por Karina Walle Vázquez, vicepresidenta de Afiliación. La cual preparó el espacio como una ventana abierta para quienes aún no forman parte de la red de comercios de la Cámara. Según explicó, el objetivo era claro:
“Crear puentes entre los nuevos empresarios y la comunidad ya afiliada”.
Uno de los momentos más emotivos del evento de afiliación de la CANACO en Ciudad Victoria, fue cuando Luis Gerardo Assad Montelongo, —contador público y representante de Mueblería Villarreal— compartió su experiencia como miembro activo de la Canaco. Contó cómo —en momentos difíciles— la organización le ha brindado respaldo:
“En momentos complicados, la Cámara siempre ha estado ahí, ofreciendo asesoría y orientación para resolver situaciones legales y comerciales”.
Además de compartir historias, los asistentes conocieron los beneficios que ofrece la afiliación. Como asesoría jurídica, talleres de capacitación, alianzas con bancos y programas de promoción para los negocios y empresarios. Fortalecer el sector empresarial requiere trabajar en conjunto. Así lo recalco Federico González, durante la charla.
“Una comunidad empresarial sólida se construye con participación y compromiso”.
Para cerrar, representantes de Canaco aclararon dudas, repartieron folletos informativos y presentaron historias de éxito de otros afiliados. Todo, con la intención de motivar a más empresarios a unirse y crecer con el respaldo de una organización con alcance nacional. Desde la delegación de Victoria, seguirán promoviendo espacios como este, con la firme convicción de que los negocios locales necesitan apoyarse entre sí para crecer.
Por Enrique Jonguitud Blanco























