Durante las vacaciones escolares, el número de menores con quemaduras tiende a subir, especialmente dentro del hogar. Antonio Carlos Hernández Gómez, director de Fundación Michou y Mau en Tamaulipas, pidió a las familias mantener bajo supervisión a los menores para evitar niños quemados en vacaciones.
“Siempre pensamos que a otros les va a pasar y que a nosotros nunca nos va a pasar, pero en el momento menos esperado ya el niño se echó encima el líquido hirviendo o se acercó a la olla de líquido caliente que estaba enfriándose en el suelo, y esto ocasionó una tragedia”.
El principal riesgo está en la cocina, donde muchos accidentes ocurren porque los niños tienen acceso a ollas, estufas o líquidos calientes.
“Es que hacemos un exhorto a todas las familias victorenses y tamaulipecas a que estén al pendiente de los niños”.
Advirtió que muchos adultos subestiman la importancia de medidas simples como no permitir juegos en la cocina.
“Son consejos sencillos, pero de tan sencillos que son y no los tomamos en cuenta, y por eso suceden estos terribles accidentes”.
El dolor por quemaduras no solo es físico, también deja huellas emocionales que marcan a los niños para siempre, aseguró. Por lo mismo, sugirió cocinar en las hornillas traseras de la estufa para mantener a los niños lejos del fuego.
“Hay que evitar que los niños entren a la cocina, evitar que los niños se acerquen al fuego y no dejar líquidos calientes a enfriar en el suelo”.
Señaló que en vacaciones los menores pasan más tiempo en casa y suelen manipular objetos peligrosos como cerillos o botellas de alcohol.
“En esta temporada los niños están en la casa, entran a la cocina, o están jugando o manipulando cosas con las cuales no deberían jugar, como cerillos, alcohol y otro tipo de cosas que les pueden causar una quemadura”.
Los accidentes más comunes de niños quemados en vacaciones son por caídas en líquidos calientes que se dejan enfriar en el piso, como sopas o frijoles.
“Por caer en el agua caliente, en los frijoles que sus mamás o sus abuelitos enfrían en el suelo, y todo esto causa un dolor indescriptible”.
Desde la creación de la Unidad de Quemados en Ciudad Victoria, en 2009, se han atendido cerca de 500 menores con lesiones por quemaduras. A nivel nacional, la fundación ha logrado canalizar a casi 2,500 niños a hospitales especializados en Galveston, Texas, en sus 25 años de trabajo.
“Se han enviado casi dos mil 500 niños a Galveston, Texas, y la gran mayoría, el 85 por ciento, se han salvado”.
Por José Saldaña
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