En Matamoros, muchas personas se sienten en el abandono desde que cerró el módulo local con las oficinas PROFECO. Para quienes quieren presentar una queja o resolver un problema con algún proveedor, ya no hay a quién acudir de manera directa. Aunque hay opciones digitales como correo, teléfono o redes sociales, no todos pueden usarlas. Así lo explicó Efraín Rodríguez —quien trabaja en una maquiladora—.
“No todos los ciudadanos tienen el conocimiento o los recursos para utilizarlas de manera efectiva.”
Él recordó cómo en otras ocasiones sí logró resolver conflictos, incluso con la CFE, gracias a la atención en las oficinas de PROFECO en Matamoros. Su experiencia le dejó claro que tener una oficina en la ciudad sí hace la diferencia.
“La intervención de la PROFECO permitió acceder a convenios de pago.”
Más allá de resolver quejas. La simple presencia del organismo obligaba a los negocios a ser más responsables y respetar los derechos del consumidor. Por eso, pidió a las autoridades que escuchen al pueblo y consideren reabrir el módulo. Sobre todo ahora, cuando los abusos y servicios de mala calidad van al alza.
“La presencia del organismo genera mayor responsabilidad en los comercios. Su función de proteger los derechos del consumidor sigue siendo clave.”
Por Jorge Capetillo























