Mujeres indígenas, discriminación y pérdida de territorio en Chiapas. Un documental muestra cómo las comunidades indígenas en México enfrentan la discriminación y defienden sus costumbres. En un país que concentra una gran diversidad de pueblos indígenas y donde el 15 % de la población se identifica como parte de ellos, de acuerdo con datos del Inegi. En la zona indígena de los Altos de Chiapas, un grupo de mujeres pastoras tsotsiles se resiste a perder sus tradiciones frente a la gentrificación. Este fenómeno no sólo afecta a grandes ciudades, también a San Cristóbal de las Casas, que cuenta con poco más de 180 mil habitantes, explicó a EFE Gabriela Domínguez, directora de Formas de atravesar un territorio.
“Se están acabando las montañas por la minería para poder hacer las infraestructuras de una ciudad. Es importante que estas crezcan, pero me parece que lo que no está sucediendo es la planeación y la sostenibilidad de un territorio en el que no solamente vivimos las personas de la ciudad”, sostuvo en entrevista.
Mujeres indígenas sufren discriminación en Chiapas frente al avance de la gentrificación
El documental sigue el día de estas mujeres originarias de los pueblos indígenas. Además de alimentar a sus rebaños, tienen otras actividades, como estudiar, trabajar y criar a sus hijas. Buscan unirse en una sociedad que cada vez se aleja más de sus raíces. Domínguez, originaria también de San Cristóbal de las Casas, recordó a esas pastoras que veía de niña. Aunque reconoció que su labor hoy es mucho más complicada porque los espacios de convivencia en el territorio han disminuido.
“Sí tengo esta añoranza de una ciudad que antes era más pequeña y que tenía más espacios verdes. Cada vez estos espacios se han ido acabando. Tengo el recuerdo de salir del centro y ver estos lugares en el que estaban esas mujeres con sus rebaños”, relató.
Aunque todavía disfruta de tener “una montaña con pinos a 20 minutos” de su casa. Advierte que la diversidad del territorio se reduce no sólo en el paisaje, también en las costumbres.
“Es un territorio donde hay muchas creencias y muchas formas de vida, pero también es muy diverso en paisaje y eso está en riesgo. Es preguntarse cómo nos podemos encontrar en esta transformación y cómo podemos cohabitar de distintas maneras, pero siempre respetando primero el territorio y las formas en las que vivimos”, señaló.

El proyecto también aborda la discriminación hacia los pueblos, una realidad persistente en México.
“La discriminación directa o indirecta que se vive en la ciudad es por gente como yo, que crecimos ahí. Lo que a mí me sorprende es que a estas alturas de la vida muchas personas, por costumbre, siguen siendo discriminadas”, afirmó.
A pesar de esa segregación, las nuevas generaciones de pueblos indígenas han buscado adaptarse a la vida en la ciudad. Cambiando oficios como la elaboración de lana por trabajos en hoteles turísticos.
“Viven en los dos mundos, pero sin dejar de tener el ombligo conectado a la montaña. Esa herencia la tienen clara, están orgullosas. No dejan de hablar su idioma y de vestir sus trajes característicos, pero se dan la posibilidad de hablar el español y vestir de manera occidental”, concluyó Domínguez.























