A poco más de una semana del Día de Muertos, Ciudad Victoria ya se tiñe del intenso naranja por la venta de cempasúchil. Esta flor, símbolo de la temporada, vuelve a llenar las calles del centro con su aroma y color. Anunciando la llegada de los fieles difuntos.
En los alrededores del Mercado Argüelles, los comerciantes instalaron sus puestos repletos de macetas, ramos y pétalos que se venden desde 50 pesos. Los arreglos grandes de flores artificiales pueden alcanzar precios de entre 275 y 320 pesos por la venta de cempasúchil en Ciudad Victoria.
“Desde temprano llega la gente a comprar, muchos llevan sus macetas para ponerlas en el altar o en el panteón. Esta flor es la que no puede faltar porque representa la vida de quienes ya partieron”. Así lo comentó María del Rosario Hernández, vendedora desde hace más de 15 años en el mercado.
Conforme se acerca la fecha, la demanda crece sin parar. Así lo detallo el vendedor, Luis García.
“Ahorita vendemos por docena o por maceta, y gracias a Dios la venta se está moviendo bien. La gente viene por tradición, porque el cempasúchil no se cambia por ninguna flor artificial”.

El ambiente festivo y el aroma de la flor ya anuncian el inicio de una de las celebraciones más queridas del país. En la capital tamaulipeca, los altares y ofrendas comienzan a tomar forma para honrar a los seres que ya partieron. Pero el encanto del cempasúchil no se queda solo en los altares. Esta flor se transformó en un sabor inédito en Tampico. Como la nieve artesanal de cempasúchil.
“Estamos ofreciendo la nieve de cempasúchil por temporada, promoviendo los sabores de México a través de los postres fríos. Sabíamos que en otros estados se hace, pero aquí también queríamos probarlo. Lo difícil fue que no se perdiera el toque del cempasúchil. Pero el resultado ha gustado mucho”.
Así lo explicó Abraham Martínez, encargado del negocio Nieve de Alta. El comerciante contó que lo más complicado fue conservar el sabor y aroma natural de la flor. Así, entre aromas, colores y sabores, el cempasúchil vuelve a unir a Tamaulipas con una tradición que se vive con el corazón.
Por Jordan Espinosa























