El desfile del 20 de noviembre no solo es una celebración cívica, también representa una fuente importante de ingresos para los comerciantes ambulantes de Ciudad Victoria. Cada año, cuando el evento llena la Avenida Tamaulipas de familias y espectadores. Los vendedores aprovechan la oportunidad para ofrecer sus productos y llevar un poco de sustento a sus hogares.
Mientras la ciudad se viste de fiesta, los vendedores instalan sus puestos, cargados de antojitos populares. Desde vasos de frutas que van de 20 a 50 pesos, hasta elotes asados y papitas preparadas con elote a 30 pesos. Las aguas frescas, dependiendo del tamaño, cuestan entre 15 y 30 pesos. Lo que hace que sea una opción accesible para quienes asisten al desfile. En ocasiones, las ventas suelen ser bajas, por lo que estos eventos se convierten en una verdadera oportunidad para generar ingresos. Así lo explicó uno de los comerciantes.
“A veces la venta está floja y por eso buscamos estos eventos donde se junta mucha gente. Aquí, aunque sea poquito, uno saca para llevar algo de alimento a la casa”, comentó.
Para muchos, las festividades cívicas y de gobierno son las más lucrativas. Pues reúnen a multitudes que buscan un refrigerio o simplemente disfrutar de un antojo durante el evento. Entre los comerciantes, destacan Juan y Pablo, dos veracruzanos que adaptaron un carretón tradicional de frutas a una motocicleta. Lo que les permite moverse con mayor facilidad por la ciudad durante el desfile 20 de noviembre en Ciudad Victoria.
“No somos de Victoria, pero aquí hemos encontrado chance de trabajar y movernos más, por eso le adaptamos la moto al carretón”, explicó Pablo.

Este ingenio, acompañado de esfuerzo, refleja la realidad de muchos comerciantes ambulantes. Los cuales dependen de eventos como estos para hacer buenas ventas.
“En eventos así si se mueve la venta, la gente compra porque anda caminando, se cansa, le da sed o antojo. Es cuando más aprovechamos”, añadió Juan, destacando la importancia de estos días para su economía.
En Ciudad Victoria, cada festividad cívica se convierte en una oportunidad para los comerciantes ambulantes. Los cuales, con sus productos y esfuerzo, le dan vida a las calles mientras el desfile avanza.
Por Jordan Espinosa























