Son muchos los casos de éxito a nivel de clubes que han definido la historia del fútbol mexicano. Y, en este sentido, uno de los ejemplos más recientes ha sido el Club León, concretamente en la época que comprende desde 2018 hasta 2021, bajo la dirección de Ignacio “Nacho” Ambriz.
El impacto de este técnico fue tal que convirtió al club en un auténtico equipo de época, siendo caracterizado por el fútbol atractivo, efectivo y muy ofensivo. Todo esto sirvió para que el Club León se consagra en la historia del fútbol mexicano como uno de los más trascendentales. Y merece la pena hacer un repaso de esta era de “Nacho” Ambriz que dejó un gran legado que se conserva, incluso a pesar de que el conjunto fue excluido del Mundial de Clubes de 2025.
La llegada de Ambriz supuso el renacer del Club León
El impacto de Ambriz se sintió desde el momento en el que tomó la dirección técnica del equipo, el cual ya contaba con unas bases muy sólidas. Sin embargo, a pesar de esta construcción que ya existía, lo cierto es que la filosofía de juego que trajo “Nacho” fue lo que elevó su fútbol a un nuevo nivel, utilizando un estilo centrado en la posesión del balón, dinámica constante en el mediocampo, una presión muy alta sin balón y contando con el apoyo y liderazgo en el campo de Ángel Mena y Luis Montes.
Este nuevo sistema renovó las esperanzas y el apoyo de los aficionados del club, pero también consiguió que el Club León se apoderara de los periódicos de fútbol nacional. Por allá por el Torneo de Clausura de 2019, el equipo logró un icónico hito de 12 victorias consecutivas, demostrando su superioridad y consistencia también. Era una gran racha que servía para reafirmar que la filosofía del técnico y desempeño de los jugadores estaba dando resultados.
Una gran era marcada por la consecución de un título
El equipo se mantuvo consistente, con grandes y positivos resultados desde el inicio de esta nueva era y su clímax llegó en el Torneo Apertura 2020, cuando, tras muchos partidos demostrando su dominio, el Club León se impuso 3 a 1 contra los Pumas de la UNAM en la gran final. Este triunfo significó el 8vo título de Liga para el conjunto, pero también la consolidación de este nuevo proyecto futbolístico.
Este título no fue cuestión de suerte, sino el resultado de un esfuerzo impresionante, liderado por los talentos mexicanos y otras figuras internacionales, cuyo trabajo en equipo sirvió para que el club se alzara con la gloria. Pero no es todo, ya que toda esta dinámica ayudó al conjunto a lidiar con la gran presión a medida que se intensificaban los partidos. Y debemos hacer un gran reconocimiento también a Ambriz, quien llegó en el momento justo para maximizar todo el potencial de la plantilla. De hecho, la manera en que logró hacer esto puede ser comparado con el gran análisis que realizan los expertos del deporte antes de seguir una línea de juego en las casas de apuestas.
El legado del Club León trascendió al entrenador
Es cierto que el ciclo de Ambriz como técnico del club finalizó, pero el legado del club continúa vivo. Y es que no se trata solo de los triunfos y el título que consiguieron, sino de la identidad ofensiva que desarrollaron a partir de su filosofía. De esta manera, los jugadores pudieron adoptar esta mentalidad y estilo de juego que sigue presente en sus partidos.
El éxito que logró el club en ese entonces es un claro recordatorio para los equipos de la Liga MX con respecto a la importancia de mantenerse constantes en la confianza de visión y en el proyecto deportivo por el que apuesten. Y, de hecho, la época dorada del Club León es uno de los mejores recuerdos que nos ha dejado la historia moderna del fútbol emxicano.























