La independencia no siempre llega caminando sola; a veces se construye paso a paso, con aprendizaje, paciencia y acompañamiento. Así lo ha vivido Edgar Alejandro Álvarez, un joven de 26 años originario de Altamira, cuya experiencia en el curso de vida independiente Poder sobre Ruedas 2026 transformó su manera de enfrentar el día a día.
Desde hace años, Edgar tiene una discapacidad motriz congénita llamada —disostosis espondilotorácica— (DST), una enfermedad genética que es poco común y la cual está asociada al síndrome de Jarcho-Levin. Así mismo, es la que afecta la columna vertebral y las costillas. Aunque el diagnóstico marcó retos importantes, con el tiempo aprendió a convertir esas dificultades en impulso personal.
“Me siento muy feliz y contento de que me hayan invitado a este curso, porque me ha servido muchísimo”.
Gracias a la capacitación, Edgar tomó habilidades que hoy forman parte de su día a día. Además, aprendió a subir y bajar escaleras, moverse con mayor facilidad y ajustar su silla de ruedas, esto de acuerdo a sus necesidades físicas.
Aprender a ser independiente, el reto que transformó a Edgar Alejandro Álvarez
Al recordar sus primeros años enfrentando la discapacidad, reconoce que no fue sencillo adaptarse.
“Sí ha sido difícil enfrentar la discapacidad, pero con el tiempo se va haciendo un poquito más fácil, sobre todo con este tipo de actividades que organizan los municipios, porque nos ayudan mucho en la vida diaria”.
En ese proceso, el respaldo de su madre ha sido fundamental, al igual que el acompañamiento de los instructores durante el curso, quienes lo guiaron para ganar confianza y seguridad.
“Primero los maestros nos apoyaban al bajar, y después nos dejaban solos. Eso te da confianza, te enseña que sí puedes”.
Para Edgar, la vida independiente tiene un significado muy claro.
“Es hacerte independiente, no depender de nadie”.
Aun así, subraya que la inclusión no es una tarea individual, sino colectiva. Por ello, hace un llamado a la conciencia social y al respeto hacia las personas con discapacidad.
“Que sean más respetuosos con los espacios, que tengan cultura y entiendan que todos tenemos un padecimiento diferente”.
Hoy, Edgar se desplaza con mayor seguridad y, sobre todo, con más confianza en sí mismo. Su experiencia demuestra que la capacitación y las oportunidades adecuadas abren paso a una vida más —autónoma—, digna y con esperanza.

Rufino Aguilera / Tampico, Tamaulipas























