El flujo de remesas hacia Tamaulipas presentó una caída del 4 % al concluir el tercer trimestre de 2025, según datos proporcionados por el Banco de México. Este descenso marca una tendencia de debilitamiento en los recursos enviados desde el extranjero. Así lo informó Juan José Rodríguez Alvarado, director del Instituto Tamaulipeco del Migrante (ITM).
De enero a septiembre, el estado recibió un total de 718 millones de dólares. Por lo que se coloca en el puesto 14 a nivel nacional en cuanto a recepción de remesas. A pesar de esta disminución, Rodríguez Alvarado adelantó que, al final de este año, el estado superará ligeramente los mil millones de dólares en remesas. Esto equivale a más de 20 mil millones de pesos.
El efecto de la caída de remesas en Tamaulipas y su futuro
El director del ITM también destacó que, en 2024, las remesas sumaron mil 16 millones de dólares, una cifra por debajo de los picos históricos registrados en años anteriores. Con respecto a 2025, la proyección indica que se superará ligeramente la marca de mil millones de dólares, lo que confirma la tendencia a la baja en el flujo migratorio.
En términos de distribución, Ciudad Victoria sigue siendo el principal receptor de remesas en el estado, por encima de otras ciudades como Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo. Esto refleja la alta dependencia de la capital de estos recursos. Tampico ocupa el quinto lugar a nivel estatal en recepción de dinero proveniente del extranjero. Se estima que más de 230 mil familias tamaulipecas dependen de estos envíos para su sustento diario.
Igualmente, Rodríguez Alvarado explicó que esta caída en las remesas está relacionada con los ajustes laborales y las restricciones migratorias en los Estados Unidos. Lo que ha afectado los ingresos de los trabajadores mexicanos. Por lo mismo, el volumen de dinero enviado a sus hogares en Tamaulipas.
Por su parte, el funcionario advirtió que el comportamiento de las remesas será un indicador clave del consumo y del poder adquisitivo de la región. Asimismo, dijo que es importante que estos recursos cubran las necesidades básicas y también fomenten el ahorro y la inversión en los hogares que las reciben.
Por Enrique Jonguitud Blanco























