La reconstrucción del tejido social requiere, necesariamente, un retorno a los principios espirituales y éticos. Bajo esta premisa, el pastor Luis Armando González analizó la situación de inseguridad que golpea a la nación actualmente. Desde su perspectiva, el origen de los conflictos y la delincuencia se encuentra en el debilitamiento de los núcleos domésticos. El líder religioso fue enfático al describir la realidad que percibe en las calles sobre la desintegración familiar y la violencia en Ciudad Victoria.
“Hay una descomposición total. Lo que vemos en violencia es el reflejo de lo que los jóvenes viven en sus hogares”.
La iglesia analiza cómo la desintegración familiar y la violencia en Ciudad Victoria afectan
Aunque el representante eclesiástico aclaró que la institución brinda acompañamiento a hogares monoparentales, defendió el esquema clásico de convivencia. Para el pastor, el orden establecido en las escrituras sigue siendo la base primordial para el desarrollo humano.
“De acuerdo al principio bíblico, la familia está compuesta por un papá, una mamá e hijo. La familia tradicional para nosotros es fundamental”.

Finalmente, González subrayó que la violencia social es solo una consecuencia directa de los problemas internos que enfrentan las familias mexicanas. Por ello, exhortó a la ciudadanía a rescatar los valores fundamentales para frenar este deterioro colectivo.
Por Jordan Espinosa























