A Pumas no le alcanzó la gasolina y quedó eliminado de la Concacaf. Aunque el equipo universitario salió con la intención de comerse el mundo en el partido de vuelta contra San Diego, la losa de la ida fue demasiado pesada. Ganaron 1-0, sí, pero en el fútbol de eliminación directa los goles son amores y a los felinos les faltaron dos más para seguir vivos en la Copa de Campeones de la Concacaf. Este resultado sella el primer trago amargo del año para el proyecto de Efraín Juárez.
Desde el arranque se notó que la muralla de San Diego no iba a ceder fácilmente. El portero Pablo Sisniega se vistió de héroe. Y honestamente, fue el gran responsable de que Pumas no lograra la hazaña. Como bien lo había advertido el técnico en la previa, la profundidad del plantel pasó factura.
Pumas queda eliminado de la Concacaf: la victoria ante San Diego fue insuficiente
Pumas tuvo 90 minutos de dominio estéril. Intentaron de todo. Juninho casi firma un gol de antología con una tijera que rozó el travesaño y Uriel Antuna buscó abrir la cancha constantemente. ―Sin embargo―, la precisión simplemente no llegó. Entre centros que se pasaban de largo. También disparos que Sisniega sacaba con las uñas, la desesperación empezó a comerse a la grada.
Incluso hubo momentos de susto total. Como cuando un poste de Amahl Pellegrino casi liquida la serie mucho antes. A pesar de las coberturas salvadoras de Nathan Silva, el equipo se fue al ―descanso― con la sensación de que el tiempo se les escapaba entre los dedos.
El despertar que llegó tarde
―En la segunda mitad―, la ilusión volvió por un momento. Pedro Vite frotó la lámpara en un tiro libre. Y con mucha clase, puso el 1-0 que el VAR tardó unos segundos en validar. ―El estadio rugió―, Juárez movió sus piezas —incluyendo el regreso de “Coco” Carrasquilla y la entrada de Memo Martínez—, pero la contundencia siguió brillando por su ausencia.
Juninho tuvo el gol de la esperanza en los minutos finales, pero una vez más, Sisniega le ganó el mano a mano. Al final, el silbatazo confirmó la eliminación. Ahora, a los universitarios no les queda de otra más que enfocarse al 100 por ciento en la Liga MX, buscando romper esa sequía de 15 años que ya pesa demasiado en el Pedregal.
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