En el área de mercados de Tampico, los comercios de tortas de la barda permanecen en operación a lo largo de toda la jornada gracias a que refuerzan la seguridad en el mercado. Aunque en la madrugada las ventas suelen bajar. El movimiento mejora de forma notable durante los fines de semana.
Comerciantes agradecen que refuercen seguridad en el mercado de Tampico durante todo el día
Esa dinámica se desarrolla en un entorno estable y tranquilo. Así lo explicó Paulo César Rodríguez, propietario de Tortas Lalo. Durante años, el respaldo del gobierno municipal y la vigilancia constante de las autoridades han resultado fundamentales. Según explicó, ese respaldo les da tranquilidad para operar y atender a sus clientes a cualquier hora del día.
“Aquí estamos muy seguros, gracias a Dios nunca hemos tenido una situación de riesgo que yo recuerde en mucho tiempo. Las autoridades siempre están al pendiente, no solo en temas de inseguridad, sino en todo”

El respaldo institucional ha sido clave para sostener sus labores diarias. Así lo detalló Rodríguez. Además, destacó que los locatarios reciben atención constante en una zona donde varios negocios operan las 24 horas. En materia de prevención, comentó que su establecimiento dispone de sistema de circuito cerrado. También indicó que solicitan recorridos de vigilancia de manera permanente en el sector, con lo que refuerzan la seguridad del mercado en Tampico.
“Hay patrullaje en la madrugada, en la mañana, en la tarde, siempre están atentos, sobre todo por tratarse del centro de la ciudad”
Sobre el comportamiento de las ventas. Comentó que la afluencia cambia según la hora y el día. Después de una reunión o una salida por la noche, numerosas personas acuden a comer, lo que favorece las ventas. Al final, subrayó que la seguridad, el monitoreo constante y la afluencia permanente de personas. Siguen dando fuerza a estos comercios tradicionales del centro de Tampico.
“Mucha gente que sale de fiesta o que tiene alguna reunión viene después a comer, y eso ayuda a levantar las ventas”.
Por Rufino Aguilera























