La presencia de trampas de grasa en restaurantes en la red sanitaria encendió una alerta preventiva entre autoridades de salud del sur de Tamaulipas. Por ello, la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) prepara acciones junto al sector restaurantero. La intención es reforzar la instalación y el mantenimiento de trampas de grasa en negocios de alimentos.
Mario Rebolledo Urcadiz, comisionado de COEPRIS, explicó que esta estrategia busca evitar daños en el drenaje sanitario. Además, pretende reducir riesgos por acumulación de residuos grasos en el alcantarillado.
“Tenemos que buscar soluciones para que los establecimientos de comida tengan en vigor sus trampas de grasa, porque hay demasiada grasa en la red”, señaló.
El funcionario aclaró que la medida de las trampas de grasa en restaurantes de Tamaulipas no tiene como prioridad castigar a los establecimientos. En cambio, busca acompañar a los empresarios para que cumplan con las disposiciones sanitarias. En ese contexto, adelantó que próximamente firmarán un convenio de colaboración con la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (CANIRAC).
“Vamos a firmar un convenio con Canirac; no se trata de persecuciones, sino de apoyar a los negocios para que cumplan con sus obligaciones”, expresó.
Rebolledo Urcadiz señaló que actualmente revisan y supervisan más de cuatro mil establecimientos de la región. Las autoridades verifican que cuenten con sistemas adecuados para manejar grasas y residuos de cocina.
Aunque el tema de las trampas de grasa en restaurantes de Tamaulipas no representa una emergencia sanitaria, COEPRIS considera necesario atenderlo de inmediato. La intención es evitar taponamientos, malos olores y afectaciones mayores en la infraestructura hidráulica.
“No es una situación grave, es un tema de prevención… pero si hay problemas graves, se puede llegar a multas o suspensiones”, advirtió.
Las autoridades sanitarias también buscan crear conciencia entre propietarios y encargados de restaurantes. El mantenimiento periódico de las trampas de grasa puede evitar daños a negocios y población.
Por Jordan Espinosa























