Segunda línea del acueducto reforzará abasto de agua en Victoria. La construcción de una segunda línea del acueducto se perfila como la principal obra para fortalecer el suministro de agua en Ciudad Victoria, Tamaulipas, y reducir la presión sobre fuentes subterráneas.
Sobre ello, Raúl Quiroga Álvarez, secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, explicó que el proyecto llevará tiempo, pero permitirá atender de fondo las necesidades hídricas de la capital.
“Los problemas que tenemos los estamos atendiendo con la segunda línea del acueducto”.
Actualmente, una parte del abastecimiento depende del acuífero Victoria-Güémez, cuya disponibilidad enfrenta dificultades debido a que la extracción supera su capacidad de recarga.
El funcionario señaló que esta situación limita la posibilidad de recurrir a nuevas perforaciones como una alternativa para incrementar el suministro.
“Ya estamos sobreexplotados en el acuífero Victoria-Güémez, que es de donde surtimos el agua del subsuelo a Victoria”.
En Ciudad Victoria, segunda línea del acueducto atenderá la demanda de la ciudadanía
De acuerdo con el análisis costo-beneficio estatal, el acuífero registra un déficit anual. Por ello, aumentar la extracción podría afectar otros aprovechamientos que dependen de la misma fuente.
Quiroga Álvarez explicó que incluso obtener agua mediante un pozo adicional no necesariamente representaría una mayor disponibilidad para la ciudad.
“A lo mejor estaremos en un pozo adicional 20 litros por segundo, pero se lo estamos quitando a otro pozo”.
Ante este panorama, la estrategia estatal apuesta por aprovechar fuentes superficiales y desarrollar infraestructura que permita disminuir la dependencia del agua extraída del subsuelo.

La segunda línea contempla una conducción cercana a 55 kilómetros, con capacidad para transportar 750 litros de agua por segundo y complementar la infraestructura que actualmente abastece a Ciudad Victoria.
Además de aumentar la capacidad de suministro, el proyecto busca mejorar el servicio y reducir los riesgos relacionados con la operación de la infraestructura existente.
Para el secretario estatal, la solución de largo plazo pasa por desarrollar obras que permitan incorporar más agua superficial. Sin aumentar la presión sobre acuíferos cuya disponibilidad ya se encuentra limitada.
Por Lupita Domínguez González























