México recibió 41,802 millones de dólares en remesas entre enero y agosto de 2026, 2.2% más que en el mismo periodo del año pasado, según datos del Banco de México. Detrás de esa cifra hay un cambio relevante: 99.1% de ese dinero llegó por transferencia electrónica, y apenas 0.7% se envió en efectivo.
Desde el 1 de enero de 2026, las remesas que se pagan en efectivo, con money order o con cheque de caja en Estados Unidos tienen un impuesto de 1%, pero los envíos pagados con tarjeta de débito o desde una cuenta bancaria están exentos.
Para millones de familias, la forma de pagar el envío ya cambia lo que cuesta mandar dinero. En este contexto llegan servicios para enviar dinero a México desde WhatsApp, como Zapp, que permiten hacer todo el envío desde una conversación en la app de mensajería que la comunidad ya usa todos los días.
Enviar más, pero con menos operaciones
Los datos de Banxico muestran otro cambio: el número de envíos bajó 2.2% en lo que va del año, pero la remesa promedio subió a 409 dólares, 4.5% más que en 2025.
Las familias mandan menos veces, pero montos más altos. Eso hace que la seguridad y la claridad en cada envío pesen más.
El reto de llegar a toda la familia
Aunque el envío ya es digital, el cobro no siempre lo es. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 del INEGI, solo 63% de los adultos en México tiene una cuenta formal. Por eso es clave que el dinero pueda recibirse de varias formas:
- En cuenta bancaria: depósitos en minutos en bancos como BBVA, Banco Azteca y BanCoppel.
- En efectivo: retiro en tiendas y cadenas como OXXO, Elektra, Walmart y Soriana, en zonas urbanas y rurales.
La seguridad detrás de la conversación
Aunque el proceso es sencillo para el usuario, las transferencias realizadas con Zapp están respaldadas por infraestructura financiera regulada. En Estados Unidos, estas operaciones las procesa un transmisor de dinero con licencia que cumple con normas de protección de datos, verificación de identidad y medidas antifraude.
El chat solo funciona como el asistente que coordina el envío. Los pagos se hacen fuera de la conversación, a través de enlaces con cifrado de nivel bancario.
Para quienes trabajan jornadas largas en Estados Unidos, no tener que ir a una sucursal para enviar dinero a México se traduce en tiempo y tranquilidad. Poder enviar $100, $300 o más a la familia con un par de mensajes antes de terminar el día convierte una tarea pesada en algo cercano, transparente y ágil.






















