Alrededor de 30 trabajadores de la Secretaría Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) permanecen sin claridad sobre su situación laboral. Tampoco tienen certeza sobre el pago de sus finiquitos, tras las renuncias solicitadas después de la salida de Claudia Arlett Espino.
La exfuncionaria dejó el cargo el 8 de septiembre y señaló un problema de salud en su carta. Sin embargo, integrantes de distintas áreas atribuyen su separación a un “evidente enfrentamiento” con Guadalupe Taddei, consejera presidenta, sobre la conducción del instituto.
La Secretaría Ejecutiva tiene a su cargo la operación y los asuntos jurídicos del organismo. De aproximadamente 50 empleados adscritos al área, unos 30 recibieron solicitudes de “renuncia voluntaria”.
Las bajas tendrían efectos al 15 de septiembre. Después, algunos trabajadores recibieron aviso de que sus renuncias no habían sido aceptadas, aunque tampoco les asignaron tareas específicas.
“De los más cercanos a la doctora Espino, cinco sí se fueron, pero otros nos quedamos porque supuestamente no nos aceptaron la renuncia que ellos mismos nos pidieron, pero nos congelaron sin deberla ni temerla”, relató una de las personas afectadas.
Otro colaborador explicó que desactivaron su tarjeta magnética, por lo que ya no pudo entrar al INE para continuar su trámite de baja.
“La verdad, estamos recibiendo un mal trato. Hasta el día de hoy (primero de octubre) no nos han dado nuestro finiquito. No queremos privilegios, solo lo que nos corresponde. Algunos no quieren decir nada con la esperanza de que los dejen continuar, sobre todo porque hay rumores de que harán una reestructuración que significaría más presupuesto y unas 20 plazas más para la secretaría ejecutiva”, explicó otra persona consultada por este diario.
Casi un mes después, nadie del área había recibido finiquito, incluidos quienes salieron junto con Espino.
Trabajadores de la Secretaría Ejecutiva del INE en el limbo laboral
Las versiones sobre despidos en otras áreas llevaron al partido Somos y al consejero Arturo Castillo a solicitar informes por separado. El reporte entregado registró 831 bajas durante el año, cerca del promedio reciente. Sin embargo, no incluyó esos 30 casos.
Además, entre consejerías y partidos circuló un correo dirigido a Roberto Félix López, encargado de despacho de la secretaría ejecutiva. Un colaborador cercano a Espino pidió conocer el avance de su trámite y los documentos pendientes.
En el correo describió la “zozobra generada en torno a la mediatización pública sobre las diversas renuncias presentadas por el personal adscrito a la secretaría ejecutiva y de las que se tiene referencia de que no han sido gestionadas internamente a pesar de haber sido entregadas”. También señaló que no recibía información telefónica ni podía ingresar al conjunto Tlalpan.
Félix López respondió que el procedimiento seguía en curso y lamentó la inquietud. También ofreció seguimiento ante la dirección ejecutiva de administración, subordinada a su encargo.
“De mi parte no se emitió instrucción alguna para detener o retrasar tu trámite ni tuve conocimiento de que este se encontrara condicionado por alguna situación relacionada con el Formato Único de Movimientos”, se lee en la respuesta.
Estos movimientos ocurren mientras avanza el proceso electoral 2026-2027 del organismo electoral.
























