Acapulco, Guerrero / Redacción.-
En medio de la devastación dejada por el huracán Otis, no solo los habitantes de Acapulco han sufrido las consecuencias de esta calamidad natural. Las mascotas, especialmente perros y gatos, también se han convertido en víctimas vulnerables, enfrentando el abandono y la escasez de recursos básicos para sobrevivir.
Ante este escenario desolador, la Brigada de Vigilancia Animal (BVA) de la Ciudad de México ha extendido una mano solidaria. La ex titular de la BVA, Leticia Varela, ahora convertida en voluntaria, ha compartido en redes sociales su compromiso y participación en las labores de rescate de los animales afectados por el huracán Otis.
El equipo, que llegó a la ciudad costera con tres toneladas de alimento para mascotas, ha desplegado un operativo de emergencia para brindar auxilio a los animales desamparados. Las calles y avenidas de Acapulco son ahora el escenario de una búsqueda incansable, donde cada rincón es inspeccionado en busca de perros y gatos en situación de calle, muchos de los cuales aún deambulan sin rumbo después del paso del huracán.
La ayuda no solo se limita a la provisión de alimento y agua potable. La atención médica se ha convertido en una prioridad para aquellos animales que presentan lesiones o padecimientos derivados de la tormenta. La BVA ha hecho un llamado a la comunidad veterinaria y a voluntarios para unirse a esta noble causa.
La primera distribución de alimento tuvo lugar entre el martes 31 de octubre y el miércoles 1 de noviembre, marcando el inicio de una campaña de auxilio que no tiene una fecha de conclusión definida. Según Varela, el objetivo es asistir a la mayor cantidad posible de animales damnificados y, tan pronto como las condiciones lo permitan, establecer un centro único para concentrar las labores de rescate y atención.
La situación de emergencia en Acapulco ha revelado la vulnerabilidad de las mascotas en desastres naturales. No obstante, también ha destacado la solidaridad y la compasión de la comunidad hacia estos seres que, si bien no tienen voz, sufren y necesitan de nuestra ayuda. La labor de la BVA y los voluntarios es un recordatorio de que, en tiempos de crisis, la empatía y la acción colectiva pueden marcar una diferencia significativa, no solo para los seres humanos sino también para nuestros compañeros de cuatro patas.
Agencias / Vox Populi Noticias






















