Vaticano/Redacción
El Papa Francisco dio inicio a un nuevo ciclo de catequesis titulado “Los vicios y las virtudes”, en el que hizo una ferviente advertencia sobre los peligros de las tentaciones del diablo y la necesidad de estar alerta frente a su engaño.
Durante su discurso en la Plaza de San Pedro, el Sumo Pontífice instó a los fieles a ser conscientes de la influencia sutil del demonio en sus vidas cotidianas, enfatizando que el diablo es un seductor que actúa bajo la apariencia del bien.
“Con el diablo, queridos hermanos y hermanas, no se dialoga nunca. Nunca se debe discutir. Jesús nunca ha dialogado con el diablo, lo ha expulsado, y cuando en el desierto le tienta, no ha respondido al diálogo. Sencillamente ha respondido con las palabras de la Sagrada Escritura, con la Palabra de Dios”, afirmó el Papa Francisco.

El líder de la Iglesia Católica instó a los creyentes a estar atentos a los mensajes que reciben a diario, ya que el demonio puede ser más astuto que muchas personas, y sus engaños pueden tener consecuencias devastadoras.
“El demonio actúa muchas veces bajo apariencia de bien. Por eso, en nuestra vida cristiana es fundamental discernir si nuestros pensamientos y deseos provienen de Dios o, por el contrario, del adversario. Para ello es necesario que permanezcamos siempre vigilantes y, sobre todo, custodiando el corazón”, advirtió el Papa.
Francisco también hizo referencia a la historia de Adán y Eva en el Jardín del Edén, destacando cómo sucumbieron a la tentación del diablo disfrazado, lo que resultó en la ruptura de la armonía con Dios.
“En el relato de Adán y Eva, por ejemplo, vemos cómo Dios quiere preservar a la humanidad de la presunción de omnipotencia, de querer ser como dioses. En cambio, ellos sucumben a la tentación, no reconocen sus propios límites, la soberbia entra en sus corazones y rompen la armonía con Dios, y el mal es el mismo castigo”, explicó el Papa.
Agencias/Vox Populi Noticias






















