Hace poco más de diez años, Sergio Iván Juárez se ganó el reconocimiento tras el logro de su alumna Paloma, quien alcanzó el primer lugar nacional en la prueba Enlace. Esto fue gracias a los métodos innovadores que implementó en la escuela de la colonia El Cambio, en Matamoros. Después de continuar con su carrera como profesor, decidió buscar un puesto directivo, sin imaginar que eso lo podría alejar de Matamoros y enviarlo a Miguel Alemán.
“En el mes de marzo, por ahí, creo que se hizo el examen, y luego ya vino la selección de los lugares que había para ofertarse. Pero, pues, salimos con la información de que no había ninguno para Matamoros. Había puros en Nuevo Laredo y Miguel Alemán. Entonces, pues, yo con la esperanza, dije, voy a elegir lo más cercano y a ver sí con los corrimientos, pues me acerco a Matamoros, pero desafortunadamente, pues, no”.
Este año, Sergio participó en el concurso para obtener una dirección en una escuela primaria. Al recibir los resultados y ser aprobado, descubrió que su plaza como profesor en la escuela Francisco Zarco había sido asignada a otra persona. De hecho, si decide renunciar a su nuevo puesto, podría quedar sin una plaza disponible en otro lugar, ya que la escuela que eligió está completamente ocupada.
“Ahora mismo no sé qué podría pasar, me imagino que como ya se ocupó el lugar aquí después de que elegí la plaza de Miguel Alemán, pues ya no está para regresar. Exactamente, pues la idea es cambiar, a lo mejor buscar apoyar a las escuelas desde otro lugar”.
El tiempo apremia para el profesor y el cargo en Miguel Alemán, lejos de Matamoros, ya que en pocos días los nuevos directores deben asistir a un curso previo al inicio de clases. Esto le deja poco margen para decidir el rumbo de su carrera profesional, que, en este momento, parece no estar alineada con su vida familiar. Sergio, en busca de apoyo, ya ha solicitado la intervención del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y las autoridades competentes.
“Desafortunadamente, a mi esposa la mandan a San Fernando, a mí a Miguel Alemán, y pues, nuestros hijos como aquí estudian, pues, ahora sí vemos las dificultades de qué vamos a hacer, ya que, pues, no se abre esperanza de que haya aquí un lugar en Matamoros. Si no hay manera de que me acerquen a Matamoros, pues, buscaré la manera de renunciar, de dejar ese lugar, esa dirección, y pues que me acerquen a Matamoros para estar cerca de mis niños. Solo espero unos días a qué se dé respuesta a mi solicitud”.
Por Jorge Capetillo
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