Después de disfrutar de una suculenta cena de fin de año, lo más probable es que te queden sobras suficientes para varios días. Esta es una excelente noticia, ya que no solo ahorrarás tiempo. También podrás disfrutar de platillos deliciosos durante toda la semana. Pero, para que se conserve bien y no pierda sabor ni textura, es fundamental saber cómo almacenarla y recalentar comida de fin de año adecuadamente.
1. Almacenar correctamente desde el inicio
Para que tu cena de fin de año se mantenga fresca durante varios días. El primer paso es asegurarte de que se conserve correctamente desde el principio. Los expertos de seguridad alimentaria, como la Food Safety and Inspection Service, aconsejan refrigerar los alimentos dentro de las 2 horas posteriores a la cocción. Además, se recomienda dividir las grandes porciones en recipientes pequeños y poco profundos. Para que se enfríen rápidamente, facilitando su almacenamiento en el refrigerador.
Una vez que los alimentos están refrigerados, pueden mantenerse en buen estado entre 3 y 4 días si se almacenan correctamente. Si no planeas consumirlos dentro de este tiempo, lo mejor será congelarlos, lo que permitirá que conserven su calidad durante varios meses.
2. Recalentar comida de fin de año a la temperatura adecuada (y solo una vez)
Cuando llegue el momento de recalentar las sobras, la temperatura es clave. Los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan que los alimentos se calienten a al menos 74 °C (165 °F) en todo su interior para garantizar que se eliminen posibles bacterias. Si eres muy precavido, puedes usar un termómetro de cocina. Para asegurarte de que se alcanza esta temperatura.
También es importante recalentar solo la porción que vas a consumir. Evitando recalentar toda la bandeja varias veces. Cada ciclo de calor y frío aumenta el riesgo de proliferación de bacterias. Por lo que debes evitarlo para mantener la comida segura.

3. Escoge el método de recalentado adecuado según el platillo
Cada tipo de comida tiene su propio método ideal para recalentar comida de fin de año. Lo que influye directamente en su sabor y textura. Para porciones pequeñas o cuando tengas prisa, el microondas es una excelente opción. Recuerda cubrir la comida y revolverla a mitad del proceso. Para evitar que algunas partes queden frías.
Si tienes platillos más grandes o prefieres mantenerlos jugosos o crujientes. Lo mejor será usar el horno o una sartén. En este caso, añadir un poco de líquido, como agua o caldo, evitará que los alimentos se resequen. Además, cubrir los alimentos mientras se recalientan ayuda a mantener su humedad y a preservar los sabores. Con estos sencillos consejos, no solo prolongarás la vida útil de tus sobras. También las disfrutarás como si fueran recién hechas, sin comprometer tu salud ni el sabor.























