Después de casi un siglo de historia, la familia Bracamontes consiguió una victoria en su herencia culinaria. El platillo más representativo de la ciudad ahora cuenta con respaldo legal. Esto, pues el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial otorgó el registro oficial a Tortas de la Barda René y su hijo Cepillín en Tampico. La resolución protege el nombre, la imagen y la identidad completa del negocio.
El origen del platillo se remonta a 1928, año en que José María “Chema” Bracamontes arribó desde Michoacán. Con el tiempo, el sabor se arraigó en la identidad porteña. Por ello, se crearon imitaciones, y esto obligó a la familia a defender su autenticidad.
“Ha sido un largo batallar de mi abuelo, mi padre, un servidor y ahora mi hijo”, afirmó Jonathan Arturo, representante de la cuarta generación.
Tortas de la Barda René y su hijo Cepillín celebran victoria legal en Tampico
En la actualidad, Arturo Bracamontes Galindo dirige la marca junto a Mayra Guerrero y Jonathan Arturo Bracamontes Guerrero. El aval que obtuvieron tiene alcance nacional e internacional. De hecho, la protección legal cubre tres factores: la imagen completa, la frase histórica y cada segmento visual de manera independiente.

Así, los clientes cuentan con una referencia clara de autenticidad.
“Es una emoción que llena el corazón. Es el sello único de la familia Bracamontes Guerrero”.
Por su parte, Jonathan Arturo ve en el registro una herramienta para crecer sin perder esencia. El lugar sigue frente a la plaza Hijas de Tampico. Las sucursales en la zona norte y en Altamira también se incluyen en este legado.
Por Rufino Aguilera























