Tamaulipas vuelve al centro de la conversación energética nacional. Ahora, la reactivación del fracking en México coloca a la entidad en una posición para elevar la producción de gas natural. Después de varios años con proyectos casi detenidos, la Cuenca de Burgos reaparece como la apuesta principal. Desde ahí se proyecta una nueva etapa para el desarrollo del gas no convencional.
Este nuevo rumbo surge después de los anuncios de la presidenta Claudia Sheinbaum. Su planteamiento propone retomar la fracturación hidráulica con un esquema de bajo impacto ambiental. Por lo mismo, municipios del norte de Tamaulipas cobrarían mayor relevancia. Entre ellos están Reynosa, San Fernando, Méndez, Miguel Alemán y Díaz Ordaz, por su valor estratégico en reservas de gas.
Las metas planteadas por el gobierno federal son amplias. Para Tamaulipas, se busca elevar la producción de gas natural de 2,300 a 8,600 millones de pies cúbicos diarios en diez años.
Reactivación del fracking en México impulsa expectativas en Tamaulipas
Con esa proyección, el estado volvería a ocupar un lugar destacado entre los principales polos energéticos del país. Asimismo, el plan contempla ajustes técnicos en la forma tradicional de operar el fracking. Por ejemplo, se prevé usar agua salina o de los propios yacimientos, en lugar de agua potable.
A la vez, se plantea reciclar hasta el 97 por ciento de los líquidos empleados. También se considera incorporar químicos biodegradables para disminuir la huella ambiental.
Pero el norte no sería la única zona con movimiento. El sur de Tamaulipas también entra en esta nueva ruta energética mediante la Cuenca Tampico-Misantla. En esa región se estiman reservas de 20.6 billones de pies cúbicos de gas no convencional. Eso podría detonar actividad en municipios como Altamira, González y Aldama.
Por otro lado, el proyecto abre espacio para inversión privada junto a Pemex. Dentro de ese panorama, Reynosa se perfila como el principal centro logístico y operativo. Su papel sería decisivo en la expansión del gas shale en la entidad.
Mientras tanto, autoridades federales y estatales prevén instalar redes de monitoreo ambiental y sísmico. Los trabajos se contemplan en municipios como Padilla y Güémez. Por su parte, Victoria permanecería como centro de planeación energética.
Por Enrique Jonguitud Blanco























