He visto títulos de vehículos procesados por módulos del Repuve en Reynosa y Nuevo Laredo donde el documento físico estadounidense que el propietario presentó para la regularización llevaba estampada la leyenda “SALVAGE” en letras rojas por el DMV de Texas, y la constancia de inscripción que el módulo emitió no contiene ninguna referencia a esa marca porque el sistema del Repuve no tiene un campo donde registrarla y el protocolo del trámite no contemplaba esa revisión. Tamaulipas regularizó más de 420000 vehículos de procedencia extranjera entre enero de 2022 y diciembre de 2025 a través del programa federal, el primer lugar nacional en volumen según datos que la Secretaría de Finanzas del estado fue reportando a lo largo de esos tres años, y la Secretaría de Finanzas del estado estimó que al cierre del programa todavía quedaban más de 400000 vehículos por regularizar en la entidad, lo que le da una idea a cualquiera que trabaje en verificación vehicular de la magnitud del parque de origen estadounidense que circula en Tamaulipas con niveles de documentación muy dispares. Los once módulos del Repuve distribuidos en Nuevo Laredo, Reynosa, Río Bravo, Matamoros, San Fernando, Ciudad Victoria, El Mante y Tampico verificaban coincidencia de NIV, consultaban reporte de robo en bases de datos de Estados Unidos y Canadá, y registraban al vehículo en el padrón con datos de identificación por 2500 pesos. Revisé el texto del decreto de regularización y de cada una de sus reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federación y en ninguna versión encontré una referencia a consulta del NMVTIS o a verificación de marcas de título como parte del trámite, lo cual tiene sentido si se considera que el programa fue diseñado para legalizar la circulación de vehículos que ya estaban en territorio mexicano y darles registro formal, un objetivo que cumplió con los 420000 vehículos procesados en Tamaulipas, y que la verificación de la condición histórica de esas unidades en el sistema estadounidense estaba fuera del alcance que el decreto se planteó.
Jesús Manuel Zúñiga Maldonado, líder de la Organización Nacional de Protección al Patrimonio Familiar (ONAPPAFA), pidió que los recursos generados por la regularización se transparenten y se apliquen a pavimentación en los municipios que más aportaron, y el gobierno estatal celebró cada prórroga del decreto como un beneficio para la entidad. El programa se enfocó en la recaudación y la formalización de la circulación, y los comunicados oficiales del estado y las declaraciones de ONAPPAFA se concentraron en esos dos ejes durante los tres años que el programa estuvo vigente. Las subastas mayoristas del sur de Texas están a tres o cuatro horas de manejo desde los cruces de Tamaulipas, y los patios de procesamiento de salvamento de la zona Houston-San Antonio son la fuente más accesible de unidades con precio de adquisición bajo para cualquier intermediario que opere en el norte del estado.
Un analista de historial vehicular de VINnumber, plataforma especializada en verificar VIN de vehículos importados, señaló que el corredor de subastas texano es la principal fuente de vehículos con historial de pérdida total que terminan en el mercado tamaulipeco, y que el volumen se incrementa de forma estacional después de los huracanes del Golfo porque los patios de salvamento se saturan y liquidan inventario a precios que hacen rentable la operación de comprar en Texas, cruzar a Tamaulipas, reparar cosméticamente y revender, aunque aclaró que las cifras exactas del flujo transfronterizo son inaccesibles porque no hay ningún organismo que cruce los registros de subasta estadounidenses con el padrón vehicular mexicano. El NICB contabilizó más de 422000 reclamaciones de vehículos dañados solo por Harvey en 2017 en Texas, una cifra que superó las 300000 de Katrina, y la temporada de 2024 agregó un estimado de 500000 unidades dañadas al mercado estadounidense de reventa a nivel nacional. Una proporción de esas unidades, la que no estaba asegurada o la que se vendió en subasta de salvamento a compradores que las sacaron del circuito formal, terminó al sur de la frontera con documentación que ya no refleja lo que el sistema estadounidense tenía registrado sobre ellas.
La Secretaría de Hacienda federal informó en enero de 2026 que con el cierre del programa de regularización la importación de vehículos usados debe canalizarse por el decreto de importación definitiva prorrogado en noviembre de 2025 con vigencia hasta noviembre de 2026, que exige que las unidades no tengan restricción de circulación en el país de procedencia y que no estén reportadas como robadas. Un vehículo con título rebuilt en Texas circula legalmente en ese estado, tiene placas vigentes y no tiene restricción de ningún tipo, de modo que cumple las condiciones del decreto mexicano sin problema y cruza por la aduana de Nuevo Laredo o Matamoros pagando un arancel del 1% en la franja fronteriza. El agente aduanal revisa documentación de propiedad, verifica el NIV contra el título y emite el pedimento, y la marca de rebuilt que el DMV texano estampó en ese documento sigue ahí en el papel pero no genera ningún registro en el sistema de control vehicular de Tamaulipas cuando la unidad recibe sus placas mexicanas. La Secretaría de Finanzas de Tamaulipas administra la red de módulos Repuve y oficinas de control vehicular más extensa entre los estados fronterizos, y la recaudación que generaron las 420000 regularizaciones más las importaciones definitivas que continúan bajo el decreto vigente representan un componente relevante de los ingresos de la entidad. El decreto fue prorrogado en septiembre de 2024 hasta septiembre de 2026, y los módulos del Repuve de Tamaulipas van a seguir procesando vehículos americanos mientras haya marco legal que lo habilite, con el mismo protocolo de verificación que aplicaron a los 420000 anteriores.






















