El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió que los empleadores no pueden reducir los salarios mediante la eliminación de la “nómina complementaria” o cualquier otro pago adicional, siempre que estos se otorguen de manera constante y periódica.
El fallo, impulsado por la ministra Sara Irene Herrerías Guerra. Pone fin a una práctica común en distintos sectores laborales. La SCJN dejó claro que no importa el nombre que los empleadores den a un pago, como “bonos”, “gratificaciones” o “nóminas complementarias”.
SCJN determina que las empresas no pueden reducir salarios. Bajo el principio de la primacía de la realidad, la Corte señaló que si un trabajador recibe un ingreso extra de forma regular por sus labores ordinarias, este se considera parte de su salario real. Por ello, no puede retirarse unilateralmente para ajustar costos o finanzas de la empresa.

Bajo dicho contexto, los ministros destacaron que permitir cambios a discreción del empleador vulnera derechos adquiridos y la certeza salarial de los trabajadores. Contraviniendo el principio de irrenunciabilidad del salario previsto en la ley mexicana.
SCJN determina que las empresas no pueden reducir salarios
Con esta resolución, las empresas que fragmenten el salario real (salario base bajo y bonificaciones opcionales) no podrán recortar la parte complementaria arbitrariamente. Ni usarla para calcular liquidaciones o indemnizaciones menores.
Un fallo con perspectiva de género y protección familiar
Esta jurisprudencia surgió a partir del caso de una trabajadora de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), a quien se le suspendieron pagos complementarios.
SCJN determina que las empresas no pueden reducir salarios. La SCJN instó a los jueces a analizar estos casos con perspectiva de género. Ya que las reducciones salariales —afectan de manera desproporcionada— a mujeres proveedoras, comprometiendo el bienestar de sus familias y la niñez.
A su vez, con esta determinación, la Corte asegura que la estabilidad económica del trabajador prevalece sobre los tecnicismos administrativos. Esto, al elevar las compensaciones habituales al rango de salario irrenunciable, se protege el poder adquisitivo de los empleados y se establece un estándar de equidad social y protección familiar en México.























