Los cuerpos de emergencia de Ciudad Victoria mantienen una intensa actividad por el aumento de los incendios registrados en distintos puntos de la ciudad. La mayor parte ocurre en pastizales y terrenos baldíos. Tan solo durante la semana pasada, Protección Civil y Bomberos atendió alrededor de 50 incendios de zacatales. Una semana antes, la corporación había contabilizado 40 casos. Juan José Perales Jaramillo, coordinador de Protección Civil y Bomberos de Victoria, informó que estos servicios han mostrado un comportamiento distinto al esperado.
“Pensábamos que al concluir la canícula la incidencia comenzaría a disminuir, pero ha ocurrido lo contrario. En comparación con el año pasado, traemos un incremento aproximado del 30 por ciento en este tipo de emergencias”, afirmó.
Tras finalizar la canícula, aumentan incendios en Ciudad Victoria durante las últimas semanas
Aunque la canícula terminó, los reportes relacionados con fuego continúan aumentando. Los casos aumentaron cerca del 30 por ciento. Las dimensiones de los terrenos afectados también varían considerablemente. Pues los equipos de emergencia han combatido incendios tanto en pequeños lotes como en amplias extensiones.
“Hablamos de incendios en terrenos de distintas dimensiones, desde lotes de 10 por 20 metros hasta superficies de dos, tres o cuatro hectáreas”, explicó.
Los bomberos también atienden otros reportes. Entre ellos están incendios de viviendas y vehículos, fugas de gas y enjambres de abejas. La mayoría de los incendios tiene origen humano. Principalmente, se relacionan con quemas de basura y limpieza de terrenos mediante fuego.
“La mayoría de los casos son consecuencia de quemas de basura y de personas que intentan limpiar terrenos con fuego. Con las condiciones actuales de sequedad y los vientos, cualquier descuido puede provocar un incendio de gran magnitud”, advirtió.
Ante estas condiciones, Protección Civil pidió a la población evitar cualquier quema al aire libre. También recomendó reportar inmediatamente cualquier conato de incendio. La poca humedad y las ráfagas de viento facilitan que las llamas avancen rápidamente. Esto eleva el riesgo para la población y sus propiedades.
Por José Saldaña























