¿Por qué El Niño reduce los huracanes en el Atlántico? La temporada ciclónica del Atlántico atraviesa una pausa poco común. Hasta el 12 de septiembre de 2026 no se había formado ningún huracán en esa cuenca. Esta situación no se presentaba desde hace 85 años y que podría estar relacionada con los efectos de El Niño.
El antecedente más cercano ocurrió en 1941. Durante aquel año, el primer sistema alcanzó la categoría de huracán hasta el 21 de septiembre. Por lo tanto, el actual periodo de inactividad ya figura entre los más prolongados de los registros históricos.
Además, este comportamiento no tiene precedentes desde el comienzo de las observaciones satelitales en 1966. Si la ausencia de huracanes continúa hasta el 21 de septiembre, se alcanzaría una marca que no se observa desde 1914, año en el que no apareció ningún fenómeno de esta categoría.
Huracanes en el Atlántico disminuyen ante la fuerza de El Niño
Por ahora, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos no identifica perturbaciones con posibilidades de desarrollo durante los próximos siete días. Este panorama abre la posibilidad de que la temporada siga estableciendo registros por su baja actividad.
El Niño corresponde a la etapa cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENOS. Su presencia se determina cuando la temperatura superficial del océano Pacífico supera los valores habituales entre 0.5 grados Celsius, en una fase débil, y 2 grados Celsius o más, en una condición muy fuerte.
Como resultado, el calentamiento del Pacífico puede crear condiciones favorables para una mayor formación de ciclones en esa región. En contraste, también intensifica los vientos sobre el Caribe. Esto dificulta la organización y el crecimiento de tormentas tropicales en el Atlántico.
Mientras tanto, los especialistas mantienen la vigilancia, pues la temporada del Atlántico continúa activa y todavía podrían desarrollarse sistemas durante las próximas semanas.
























