El impacto del comercio ilícito sigue golpeando con fuerza la economía nacional. De acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA), los mexicanos destinan más de 63 mil millones de pesos anuales a la compra de productos pirata, una práctica arraigada que debilita a múltiples ramas productivas del país.
El organismo empresarial advirtió que este problema afecta directamente a sectores clave como el textil, calzado, farmacéutico, automotriz, electrónico, alimentos, bebidas y tabaco.
María de Lourdes Medina Ortega, presidenta nacional de CANACINTRA. Señaló que el flujo constante de mercancía apócrifa genera graves pérdidas fiscales y coloca en clara desventaja a los negocios establecidos, los cuales deben cumplir con normativas e impuestos mientras el mercado informal opera al margen de la ley.
“Cuando entra al mercado una mercancía de contrabando o una falsificación, la empresa formal compite en desventaja frente a quienes evaden impuestos, regulaciones, derechos de propiedad intelectual y obligaciones laborales, combatir el comercio ilícito es también defender a la industria nacional. Hoy los retos del comercio ilícito utilizan nuevas rutas, nuevas tecnologías y canales de comercialización”, declaró.
CANACINTRA advierte que productos pirata afectan a empresas
A esta problemática se suma la inseguridad en los traslados terrestres. Edgardo Flores Campbell, vicepresidente nacional de Seguridad Logística y Prevención del Contrabando de Canacintra. Dio a conocer que el robo de mercancías en carreteras es un delito que mantiene bajo constante presión a los operadores de carga.
“Y vemos la incursión incluso, bueno pues del crimen organizado en nuevos mercados ilícitos, en el abordaje de tramos carreteros en materia de seguridad logística, casi, casi intransitables o ingobernables, y hay muchos aspectos atribuibles en otras cosas, pues a la desaparición de Policía Federal asumirla a la Guardia Nacional, cambiarle el nombre; de gente que se asume o sustenta como de la Fiscalía de la República, y traen asoleados a los transportistas”, dijo.
El panorama se complica aún más por la percepción social del problema. Francisco Rivas Rodríguez, director general del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC). Advirtió que en México lo ilegal se ha vuelto común e incluso se ha normalizado. Esta tolerancia cultural hacia el contrabando estimula la demanda cotidiana de productos apócrifos y agrava el daño económico, la recaudación fiscal y la creación de empleos formales en el país.
























