La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicó un comunicado este domingo 13 de abril de 2025, donde reconoce que las desapariciones forzadas en México existen, pero aclara que ya no obedecen a una política de Estado, como sí ocurrió en décadas pasadas.
El mensaje, titulado “Precisiones sobre la desaparición de personas en México frente al pronunciamiento del Comité de Desaparición Forzada de la ONU”, responde directamente a lo expresado por el Comité Contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas. La Comisión se mostró firme en su postura:
“No negamos la existencia de desapariciones en México ni la posibilidad de que existan casos de colusión de autoridades en dichos eventos. Sin embargo, sostenemos —con base en información documentada— que, en la actualidad, estas desapariciones no se originan desde el Estado”.
El organismo autónomo también cuestionó los señalamientos del Comité de la ONU. En su opinión, estas declaraciones no reflejan lo que realmente ocurre en el país:
“Esos señalamientos no corresponden a la realidad porque hoy la desaparición forzada no es sistemática ni mucho menos una política de Estado”.
¿Qué explica la CNDH sobre las desapariciones forzadas en México actuales?
En el comunicado, la CNDH afirma que particulares cometen la mayoría de los casos sobre desapariciones forzadas en México, especialmente integrantes de grupos vinculados a la delincuencia organizada. Asegura que se trata de crímenes ligados a dinámicas económicas criminales y violencia local.
Según su análisis, las desapariciones hoy se caracterizan por:
- No involucrar a funcionarios públicos en la mayoría de los casos.
- Tener como responsables a personas relacionadas con el crimen organizado.
- Cuando hay participación de autoridades, los funcionarios estatales o municipales cometen estos delitos, no los federales.
- Repetirse en zonas específicas donde operan grupos criminales.
- Contar con casos donde las autoridades sí han logrado encontrar a las personas desaparecidas.
El contraste con el pasado: la “Guerra Sucia”
La CNDH marca una diferencia clara entre lo que ocurre hoy y lo que pasó entre 1951 y 1990 con las desapariciones forzadas en México. Durante ese periodo, la represión era parte de las decisiones oficiales:
“La represión sí era una política de Estado, e incluía asesinatos, tortura, ejecuciones y desapariciones forzadas”.
Añade que se trataba de una estrategia perfectamente armada por el poder:
“Era una estrategia perfectamente coordinada desde el Poder Ejecutivo y con los demás poderes, con todas las fuerzas de seguridad”.
Y explica por qué no se puede comparar con el presente:
“No pueden equipararse a una política de Estado, pues carecen de la escala, la estructura jerárquica y el respaldo institucional que caracterizaron al periodo histórico mencionado”.
Lo que dejó la “Guerra contra el Narco”
Según el organismo, la forma de las desapariciones forzadas en México, cambió radicalmente después del sexenio de Felipe Calderón. Desde entonces, el enfoque de las quejas ante la Comisión ya no es sobre participación directa de servidores públicos, sino sobre otros aspectos. Así lo describen:
“Se refieren a la garantía del derecho a la búsqueda, al derecho a la justicia, a ser buscado y encontrado, pero no a la participación de servidores públicos, en particular federales, en la desaparición”.
¿Y qué retos hay sobre las desapariciones forzadas en México?
La CNDH admite que el problema de las desapariciones forzadas en México, es complejo y difícil de resolver en el contexto actual. Identifica varios problemas que impiden avanzar con rapidez:
- Las autoridades no integraron bien muchos casos antiguos, especialmente aquellos que ocurrieron antes del año 2019.
- Los jueces han liberado a algunas personas acusadas de estos delitos, lo que demuestra que la impunidad persiste en muchos casos.
- Se necesita más coordinación institucional para prevenir estas desapariciones y frenar las redes criminales.
La postura final de la CNDH
Aunque no coincide con lo dicho por la ONU, la Comisión afirma que seguirá haciendo su parte como institución de derechos humanos. Asegura que continuará colaborando con organismos internacionales y atendiendo solicitudes de información sobre desapariciones forzadas en México. Cierra su postura con un mensaje directo:
“De nada servirá para las familias de personas desaparecidas, quienes exigen encontrar a sus seres queridos, el que desencadenen esfuerzos a partir de premisas falsas y el empeño de sostener narrativas imaginarias, que eternizan los casos y hacen más difícil su solución”.























